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jueves, 6 de diciembre de 2012

El desayuno es muy importante

A esa misma hora, en la cocina de la casa de Alexandra, su padre Julio estaba mojando una tostada con mantequilla y mermelada en el café con leche.
-¡Alexa, vamos, arriba, que llegas tarde! –gritó.
Julio se entretuvo en mordisquear sin ganas la tostada.
Por las mañana él no tenía hambre, pero se obligaba a tomar algo porque había leído que el desayuno era muy importante.
Volvió a mojar la tostada, y mientras la mermelada se escurría hacia la taza, él se apresuró a darle otro mordisco.

SANTIAGO, Roberto, ARMERO, Ángela (2012): Alexandra y las siete pruebas, Barcelona: Edebé, p. 69.

viernes, 25 de mayo de 2012

Jamás había probado un desayuno tan bueno


El olor a chocolate y a pan tostado lo llevó directamente al comedor. Sus padres, sus nuevos amigos y otras personas estaban sentados alrededor de una mesa larga, cubierta con un mantel de cuadros rojos y blancos, mientras Maika y otra mujer se encargaban de servirles. Ocupó una silla vacía en una esquina de la mesa, respondió afirmativamente a la pregunta de si había dormido bien y untó con mantequilla una rebanada de pan tostado antes de introducirla en un tazón de líquido humeante. En casa casi nunca desayunaba, a pesar de que había oído decir cientos de veces a su padre que el desayuno era la comida más importante del día y que era preciso desayunar bien para enfrentarse con ánimo a la jornada laboral. Un vaso de cacao frío y, a veces, un par de galletas o una magdalena de bolsa era lo máximo que tomaba. No tenía tiempo que perder, pero en aquella casona las cosas eran distintas, y jamás había probado un desayuno tan bueno.

MARTÍNEZ DE LEZEA, Toti (2011): Muerte en El Priorato, Madrid: Alfaguara, pp. 38-39

domingo, 1 de enero de 2012

¿Tenemos todos los ingrediedientes?


“-Pues a ver qué hacemos nosotras –dice mamá. Y se pone a mirar sus libros de recetas.
Yo me lo miro por encima de su hombro.
-Blaquette de ternera- dice.
-De acuerdo. Y de postre, charlotte de chocolate. Pero ¿tenemos los ingredientes?
-¡Mirémoslo!
Al cabo de un rato, ya hemos descongelado unos trozos de ternera y los ponemos a hervir con un poco de agua, con una cebolla, una zanahoria, clavo y un boquet garni.
-Mientras, empezaremos a hacer la salsa –dice mamá. Y pone a fundir la mantequilla en una cazuela.
-yo prepararé los bizcochos para la charlotte –le digo, sacando el molde del armario.
Casi dos horas más tarde, hemos terminado.”

LIENAS, Gemma (2011): El diario naranja de Carlota, Barcelona, Destino, 2011, p. 145.

martes, 18 de octubre de 2011

Con el estómago lleno, pero...


Trató de calmarse. Aún tenía tiempo. Se vistió y bajó a desayunar. Pensó que el simple movimiento de las mandíbulas podría contribuir a hacer desaparecer la gota. Comió tostadas con mantequilla, jamón de York y queso; pero, como no conseguía su propósito, siguió comiendo: salchichas fritas, huevos revueltos, beicon… todo acompañado con mucho pan. Se marchó de la cafetería desesperado, con el estómago lleno y con la impertinente gota jugueteando incansable dentro de su pabellón auditivo.

GÓMEZ CERDÁ, Alfredo (2011): ¿Y para qué sirve un libro?, Madrid, SM, Gran Angular, p. 65.

lunes, 27 de junio de 2011

Pa torrat amb mantega

                                                        Pa torrat amb mantega
El pa torrat i la mantega
solen anar sovint plegats
i ens els mengem de bona gana,
molt més si són ben ensucrats.
Tenen un gust que, en barrejar-se,
resulta encara més plaent,
tant és així que cada dia
en menja areu qui sap la gent.
Per esmorzar van de primera,
ja no cal dir per berenar,
i a totes hores sempre donen
plaer complet al paladar. 

MARTÍ I POL, Miquel (1999): Bon profit!, Barcelona, Barcanova


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