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jueves, 29 de agosto de 2013

L`alcohol també és una droga

Zaragoza. Cincomarzada 2010
-L`alcohol també és una droga.
Sembla que s`adona que la Paula li fa d`interlocutora.
-No ho comparis! D`alcohol, en pot comprar a qualsevol lloc i per quatre cèntims. I d`una manera ben legal.
-No creus que encara és pitjor?
-Nena! Segons com t`ho miris potser sí, però no pas per això hem de sortir tots alcohòlics. Tots bevem vi, més o menys, i no ens fa mal a tots!
-Però jo ho veig molt semblant. Per a molts és dependre d`una cosa de la qual no es poden estar i que els perjudica la salut i el cervell.
-Jo recordo que de petita em donaven pa amb vi i sucre per berenar, i el dia que el xopàvem bé ho veia tot de color de rosa. “Ha! Ha!” –És el primer cop en tot el dia que riu-. També era molt corrent que ens donessin vi de quina quan no teníem gana i, ja de més grans, quan teníem una regla dolorosa, la mare ens feia prendre un sucre ben xopat amb licor…
-Ben mirat, el més estrany és que no hi hagi més alcohòlics!
-Però no ho som pas tots, et torno a dir! Això vol dir que no devia ser pas tan dolent!
-Més aviat penso que tots els que hi podien tenir tirada s`hi deurien tornar, ja que per manca d`ocasió no quedarien pas!
-I ara? Què me`n dius, d`ara? A cada moment fan anuncis de vins, xampanys i cerveses per la televisió; les tanques publicitàries estan plenes de marques de whisky i conyacs, i a cada porta hi ha un bar. Abans si et donaven una mica de vi a l`hora de dinar, tot s`acabava en això, però ara te`n fan propaganda a cada moment. Contínuament t`estan diens que si beus una determinada beguda seràs més guapo, tindràs més èxit, faràs com els rics…

PALOMERAS, Daniel: El meu germà, Barcelona, Baula, 1996, La llum del far, 5, p. 51
Text en PDF
  • L'alcohol treu el fred: Pregunta amb resposta (PAR) sobre la creença equivocada que beure alcohol fa que no es tingui tant fred. També explica altres inconvenients provocats per la ingesta d'alcohol. Conté un enllaç a la Guia de Salut per a joves. 
  • Toxicomanies: Pàgina web sobre toxicomanies amb informació i enllaços a altres pàgines sobre l'alcohol, el tabac i drogues en general. 
  • Salut! Prevenir el consum abusiu d'alcohol: Els professionals sanitaris del programa "Salut!" alerten, en aquest capítol, de les conseqüències negatives que té per a l'organisme el consum excessiu d'alcohol. El consum d'alcohol és un element totalment integrat en la vida quotidiana. Bevem vi, cervesa, licors o destil·lats tant per celebrar un petit o gran esdeveniment com per acompanyar els àpats. Oblidem, però, que el consum continuat i en excés d'alcohol és la causa de moltes malalties greus perquè la seva toxicitat afecta òrgans tan vitals com el fetge, el cor o el cervell. 
  • Servei tractament d`alcoholisme

jueves, 21 de marzo de 2013

La escuela secreta de Nasreen

Una historia real, dedicada a las valientes mujeres y niñas de Afganistán


Los colores de Dulari

Esta es la historia de un sueño que nunca había soñado: ¡Convertirme en artista! Si me acompañas, te cuento cómo ocurrió. Mi familia era muy, muy pobre. Y aunque yo era pequeña, trabajaba junto a los mayores. ¿Ves la niñita del dibujo? Soy yo, camimnando con mi madre a cultivar arroz.
En casa tampoco descansaba. Ayudaba a cocinar y a cuidar de mis hermanos. Cuando no había suficiente comida para todos, los ojos de mi madre parecían fuentes de agua. Eso era la tristeza.

Gita Wolf (texto) y Dulari Devi (ilustradora): Los colores de Dulavi. Editorial Kókinos. Madrid, 2010.
Dulari Gita (2010): Los colores de Dulari

Sus dibujos, sus colores, su texto son una maravilla que conmueven a cualquiera.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Palabras envenenadas


Estoy tan nerviosa que no he visto Friends, una cita a la que no fallo nunca. En lugar de poner en marcha el DVD me he puesto a caminar en círculos como un león enjaulado. Es lo que soy. Un animal dentro de una jaula, encerrado, prisionero, en manos de un loco que me obliga a hacer cosas que no quiero, que luego, como premio, me da de comer de su mano, pero que cuando menos me lo espero saca el látigo y me azota sin mover una ceja, sin un ápice de compasión. Si me escapara, me dispararía con el placer de los sádicos. Como a una rata.
Abro la nevera y curiseo los tupperwares donde guardo la comida de días anteriores hasta que se pudre. Tengo prohibido tocarlos. Es una costumbre que me impuse hace años, después de vivir hambrienta. No sirve de mucho pero me da tranquilidad. Me dije que nunca más volveré a pasar hambre, como Escarlata O'Hara en aquella escena en la que levanta la cabeza y toma un puñado de tierra roja de Tara. Pero yo no fui tan fotogénica ni tan heroica, simplemente me privaba de los restos de comida, la clasificaba en pequeñas raciones y las guardaba como un tesoro. Abro un tupperware con hojas de ensalada y tomate y me los meto en la boca a puñados, a continuación abro otro con un trozo de pollo frío y me lo trago sin masticar. Quiero aplacar la desazón, borrar la angustia, pero en vez de saciarme cada vez tengo más hambre.
Durante estos tres años me había conseguido adiestrar, como a los leones, a fuerza de escamotearme el alimento. Descrubrió que era un arma poderosa y jugó con ella. Y lo que no habían podido los golpes lo pudo el hambre. Me tenía en ayunas, sufriendo, hasta que de pronto venía y me dejaba oler una comida apetitosa. Abría la puerta unos instantes y un aroma de pollo asado, insultante de tan delicioso, se colaba en el sótano y me daba en la nariz. Tener hambre y no poder comer es morir un poco cada minuto, cada segundo. El cuerpo me avisaba de que tenía que luchar para no desfallecer. Me miraba los brazos, cada vez más delgados, las piernas escuálidas, las costillas que se podían contar una a una y el vientre hundido entre los huesos de la pelvis. Me estaba convirtiendo en un esqueleto. Recordaba historias de náufragos que bebian sangre de sus compañeros, de soldados que comían vísceras de los muertos, de supervivientes en la nieve que se habían alimentado de cadáveres. Y no me extrañaba nada, porque el hambre era tan acuciante que cualquier cosa que la aplacase estaba permitida. Habría asesinado por un plato de macarrones.

CARRANZA, Maite (2010): Palabras envenenadas. Edebé, Premio Edebé de literatura juvenil: Barcelona. Páginas 152-153.

Para leer los dos primeros capítulos de la novela: CLICA AQUÍ.
Guía de la editorial EDEBÉ: PLAN LECTOR.
Guía realizada por Ascensión García Pallarés: CLICA AQUÍ.

lunes, 22 de octubre de 2012

¡Un crumble de ciruelas!


Fuera la nieve crujió…
Mamá salió corriendo. El frío entró de golpe, al mismo tiempo que una ráfaga de nieve. Jeremy dejó caer su gran bolsa en el suelo para estrechar a mamá contra él, luego a papá y por último a la abuela, que casi se ahoga de risa cuando la levantó como si fuera una brizna de paja.
-Te has convertido en un muchacho muy guapo –dijo ella mirándolo de la cabeza a los pies-. Y el uniforme te sienta bien. ¡Me gustas más así que con esos pelos largos que te colgaban por todas partes! Antes no tenías estilo. Pero ahora…
¡Trece semanas esperando este momento!
-¿Qué tal, hermanito?
Me estrujó entre sus brazos a lo King Kong. Sin duda, había cambiado. Este Jeremy estaba duro y musculoso, tenía una constitución como nunca. Quizás hasta fuera capaz de vencer a un oso con las manos desnudas. Además, sus manos habían triplicado su volumen y casi parecían las de papá. Miró alrededor como para comprobar que nada había cambiado.
-¡Huele de miedo!
Dio una vuelta a la habitación y tocó su foto en el mueble antes de correr a abrir el horno.
-¡Un crumble de ciruelas! Mamá, eres genial.

PETIT, Xavier-Laurent (2011): Be safe. Editorial Oxford, El árbol de la lectura; 37: Madrid. Páginas 100-101.

sábado, 28 de mayo de 2011

Cuídate para no caer enferma

“Después de la breve visita a la UCI, se dirigieron a la cafetería del hospital, sobre todo porque Adrián se enteró de que aquel día ella no había probado bocado desde el desayuno. Aunque Nuria aseguraba una y otra vez que no tenía hambre, no podía consentir que su novia se descuidase de aquella manera, arriesgando su salud. Tuvo que insistir con firmeza y, aunque ella rechazaba todas sus propuestas alimenticias, terminó pidiendo un sándwich vegetal.
Mientras la observaba comérselo, estuvo tentado de soltarle todos esos consejos que con tanta frecuencia se repiten: come bien y de manera regular, piensa en ti misma y cuídate para no caer enferma, tu cuerpo debe estar fuerte para que también lo esté tu mente… Pero no lo hizo y permaneció en silencio, mirándola. Y se alegró de no haberlo hecho. Era mejor casi haberla obligado a comer algo que soltarle monsergas que ni siquiera iba a escuchar”.

GÓMEZ CERDÁ, Alfredo (2011): El rostro de la sombra, Madrid, SM, p. 99.

Ressenya del llibre
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